Abajo encontrarás respuesta a las preguntas que nos formulan con más
frecuencia acerca de nuestros tratamientos. Si tienes alguna pregunta
a la que no encuentras respuesta, no dudes en
contactar
con nosotros.
Si le han dicho que se tiene que hacer una endodoncia tiene que
saber que no es un caso aislado. Millones de dientes son
tratados y salvados todos los años con un tratamiento de
endodoncia. La endodoncia es un procedimiento que trata el
interior del diente y permite mantener su dentición natural, el
hueso y la encía que le rodea, así como su funcionalidad.
Ayudando a conservar una sonrisa natural, comer con comodidad y
que con un adecuado cuidado puede durar como el resto de su
dentición.
Cuando la pulpa está afectada de forma irreversible por caries
profundas, traumatismos o lesiones endoperiodontales. En estos
casos el diente puede volverse sensible al frío, el calor o la
masticación. El dolor puede ser intermitente o constante.
Incluso el diente puede cambiar de color o puede aparecer un
flemón o una fístula. También podría estar aconsejada la
endodoncia en dientes que requieran grandes tallados para la
posterior colocación de coronas o puentes.
En la mayoría de los casos los tratamientos de endodoncia pueden
realizarse en una sola sesión, si bien en algunas ocasiones la
situación clínica del paciente, la dificultad técnica del caso,
la experiencia del profesional u otros parámetros, pueden hacer
necesarias dos o más sesiones, siempre a juicio del profesional
que la realiza.
El tratamiento de endodoncia suele ser prácticamente indoloro,
ya que a día de hoy se utilizan anestésicos locales muy eficaces
y de larga duración. Acabado el tratamiento y pasado el efecto
de la anestesia, podría aparecer alguna molestia durante unos
días, sobre todo con la masticación, debido a la inflamación
postoperatoria de los tejidos que rodean el diente. En estos
casos se requeriría una medicación adecuada.
No sólo se puede sino que en la mayoría de las ocasiones es el
tratamiento idóneo para resolver este problema. Un flemón se
produce por la existencia de un proceso infeccioso en los
tejidos que rodean el diente, muchas veces debido a una
enfermedad de la pulpa (nervio). Con la endodoncia eliminamos la
pulpa enferma y conseguimos la desinfección de los conductos del
diente.
Después de un correcto tratamiento de endodoncia y una
restauración definitiva del diente, realizada por su odontólogo
o estomatólogo, el diente se comportará igual que los demás
tanto en su función como en su duración, requiriendo los mismos
cuidados de higiene, prevención y revisiones periódicas que
cualquier otro diente. En algunos casos en los que existan
lesiones previas en los tejidos que rodean el diente, será
necesaria la curación de las mismas.
Los dientes endodonciados no tienen por qué ser más frágiles que
los demás, siempre y cuando sean correctamente restaurados. En
los casos de dientes posteriores, puede ser conveniente proteger
las cúspides mediante reconstrucciones adecuadas o coronas, para
una mayor durabilidad de los mismos. Es importante acudir al
dentista periódicamente (al menos una revisión anual) para
evitar la aparición de caries u otros factores que pudieran
influir en el pronóstico del diente endodonciado. Es fundamental
no demorar en exceso la restauración de los dientes
endodonciados para evitar cualquier complicación o fractura de
los mismos.
Nuestra primera prioridad debe ser la de intentar que se
mantenga la dentición natural. Cuando no es posible, la
alternativa es la extracción y sustitución del diente; pero hay
que tener en cuenta que ninguna forma de sustitución, incluida
el implante, puede competir con un diente natural en cuanto a
estética o propiocepción se refiere. Las únicas tres
contraindicaciones para mantener un diente en boca por medio de
una endodoncia son: la presencia de una fractura vertical, una
proporción desfavorable entre la corona y la raíz o un soporte
periodontal insuficiente. Son los únicos casos en los que se
debe valorar la alternativa a la endodoncia. Los estudios
científicos muestran un porcentaje de éxito similar entre el
diente endodonciado y el implante. Sin embargo, mientras los
estudios de endodoncia determinan el éxito o el fracaso en
función de parámetros claros y bien definidos; los estudios que
analizan el pronóstico de los implantes suelen ser estudios de
supervivencia, es decir, solamente observan si en un tiempo
determinado el implante está o no está en boca, pero no suelen
tener en cuenta si hay complicaciones asociadas u otros
parámetros importantes de calidad.
Es un odontólogo o estomatólogo que tiene los conocimientos y
los medios técnicos adecuados para la realización de cualquier
tipo de tratamiento dentro del campo de la endodoncia, desde los
casos más sencillos hasta los más complejos, retratamientos y
cirugía endodóntica.